Informativo TVE1, Reportaje cuento del conejito

Aparezco de nuevo en el informativo de TVE1, esta vez para hablar sobre el cuento que tan de moda está y que no recomiendo en absoluto (si quereis compartir esto, tened en cuenta que teneis que copiar y pegar el texto, si no no aparece).
En la grabación hablamos de muchas cosas, aunque hayan emitido sólo una frase (como suele pasar en los medios, claro). Pero estoy contenta, porque en su entradilla y las cosas que dicen, utilizan cosas que les comenté, así que el mensaje ha llegado decentemente. Os comento lo que hablamos en la grabación:

El sueño es un proceso natural, no debería utilizarse ningún método, y, sobre todo, no deberían utilizarse métodos tremendamente dañinos como el método Estivill (también hablamos un poco de este método y sus consecuencias), tampoco este cuento, ya que se tratan de técnicas de hipnosis y relajación profunda que SÓLO debería aplicar un profesional y SÓLO si pasa algo, porque hay riesgos, como que se destape algo que no debería destaparse alegremente, o que el sueño del niño se vea afectado porque se produzca un condicionamiento y ya sólo sea capaz de dormirse si le leen antes el cuento del conejito.

En el caso del sueño infantil, no suele pasar absolutamente nada, es un proceso natural, con un patrón de sueño aun diferente al del adulto, que simplemente no se adapta a nuestras necesidades culturales y además muchas veces está afectado porque los niños sencillamente no viven como deberían vivir, que es jugando sin parar. Un niño en casa viendo la TV o jugando con el ordenador o la consola, evidentemente no se va a cansar y no va a poder dormir, es más, estará sobreactivado y sobreestimulado.
Hay ciertos casos en los que SI pasa algo, en cuyo caso tampoco debería usarse este cuento ni ningún método, sino ver lo que está causando que el niño tenga problemas de sueño. Haciendo desaparecer el síntoma, que es una pista, un aliado gracias al cual nos damos cuenta de lo que hay debajo, no ayudamos al niño. Es más, ese síntoma saldrá por otro lugar, seguramente magnificado. A lo mejor ahora, quizá dentro de unos años, pero saldrá.

En definitiva, utilizar este cuento puede ser muy dañino (también hablamos de que en el mismo cuento el autor indica que no se hace responsable de los efectos secundarios, sólo con leer eso…), o por las consecuencias de utilizar técnicas que sólo deben usarse cuando hay razones para ello y siempre de la mano de un profesional, o porque tape la llamada de socorro de ese síntoma y la causa se quede sin resolver.

El momento del cuento debería ser algo mágico, de unión, de vínculo, de imaginación. No un momento aburrido, de “duérmete ya”, y menos, peligroso. A los niños no les pasa nada, es nuestra sociedad la que falla. Y, cuando les pasa algo, hay que ver por qué.