Lactancia, doulas y caníbales

En estos últimos días el mundo de la maternidad hierve con dos ataques frontales por parte de profesionales de otros colectivos. Uno, de un pediatra que se ha autoeditado un libro antilactancia materna (de cuyas opiniones ya se ha desmarcado la Asociación Española de Pediatría y el hospital donde ejerce). Otro, por parte de un grupo de matronas y el Presidente del Consejo General de enfermería, atacando a las doulas mediante un informe vergonzoso y difamatorio carente de toda base científica, sensacionalista, y del que ya se están desmarcando desde su propio colectivo.  En ambos casos, la base de estos ataques es lo mismo: el miedo al cambio, a la maternidad, al derecho de la mujer a elegir,  a la mujer fuerte.

Respecto al pediatra, escribe un libro plagado de falsedades sin contrastar, cometiendo incluso intrusismo cuando habla del campo psicológico. Pero como lo único que busca es polémica y publicidad para lucrarse a costa de la salud física y mental de muchos niños, no voy a darle el gusto. Quien lo desee, tiene en mi web un informe sobre psicología de la lactancia.

Tras leer el “informe doulas” y ver los vídeos no puedo sentirme más que asqueada. Las dimensiones de esto son enormes. No sólo estamos hablando de las doulas, estamos hablando de un ataque frontal al cambio que ven que se produce y temen. Nos atacan a todos, a las madres, a los padres, a nuestros hijos. Atacan de nuevo la sexualidad femenina, atacan la libre elección informada, atacan la maternidad. La mujeres pueden elegir quien las acompaña, la competencia de obstetricia es velar por su salud, no decirle lo que debe hacer como si fuese una niña pequeña o alguien sin criterio.

El informe no hay por dónde cogerlo. Páginas y páginas de “que viene el coco”, con prácticas que no son competencia de las doulas, porque no asisten partos (de hecho parece más bien una lista de lo que ellos hacen mal y lo que provocan). Es más, al final del informe vienen detalladas las funciones de las doulas, y no tienen nada que ver con los horrores relatados anteriormente. Es un informe que lo único que hace es dejar a quien lo emite y respalda en muy mal lugar como profesional, con esas advertencias tipo “secta canibalística”, etc.

Pretenden asustar, amenazar, que la gente deje de acompañar. Pero para poder amenazar, hay que tener con qué. Y las doulas no hacen nada de lo que se les acusa. Pretenden callarnos (no sólo a ellas), y van a conseguir el efecto contrario.

Que nieguen la violencia obstétrica es sencillamente demencial. Como madre, mi hijo y yo la hemos sufrido, con secuelas graves. Como profesional, me llegan los bebés y familias rotas por la violencia obstétrica, las violaciones  sufridas en los paritorios, las terribles consecuencias de la irresponsabilidad del profesional que se erige en protagonista de algo donde no lo es…. Ustedes, la caspa de la profesión (porque afortunadamente, y cada vez más, hay gente muy concienciada en el mundo de las matronas y la ginecología), causan daños a veces irreparables en esos bebés, en esas madres. A veces sin consciencia de ello (sin perder por ello responsabilidad), otras, plenamente conscientes.

En el mundo de las doulas hay algunas cosas que mejorar (no precisamente las que señalan), pero en el mundo de la obstetricia y de la pediatría hay muchas. La violencia obstétrica es habitual, así las lactancias perdidas por malos consejos de algún pediatra, o los consejos sobre crianza que no les competen y dañan a los niños. Es muy triste que algunos profesionales, en vez de intentar cambiar las cosas, ataquen a quien ayuda a cambiarlas.

Vamos a cambiar esto, les guste o no. No sé cuántos años tardaremos, pero lo haremos. Somos un equipo inmenso, de profesionales en todos los campos, incluyendo el de las matronas y la ginecología. Que amenacen a sus colegas con expulsarles, sólo habla del miedo que sienten ustedes ante el cambio que está surgiendo. Porque se quedan en paro, pero no porque haya intrusismo (que habrá que ver si viene de algunos ginecólogos más bien, ya que las doulas no atienden partos, y, en todo caso, si una persona comete intrusismo, denunciar a dicha persona concreta, no a todo un colectivo), sino porque no están preparados y no son capaces de tratar a alguien como a un ser humano, que encima está en un momento crucial y delicado, que va a marcar de por vida al bebé.

Sólo espero, como además contrasto que está pasando, que esto sirva para que más gente conozca la realidad.

Desde aquí, quiero animar a todas las familias que han sufrido violencia obstétrica para que pidan sus historiales de parto, para que denuncien si procede, para que presenten quejas, para que busquen apoyo, porque no están solos. También quiero animar a todos los profesionales que trabajamos en el mundo de la maternidad a denunciar la mala praxis, la iatrogenia, sobre todo quiero animar a ello a los profesionales obstétricos que se ven presionados para callar. No podemos permitir que esto siga pasando.

Laura Perales Bermejo

Psicóloga y madre