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Los peligros de la crianza autoritaria

Basado en un trabajo en tiendarenacuajos.blogspot.com.es .

“Si no le dejas claro quien manda se te va a subir a la chepa”

Seguro que todos habéis pensado rápidamente en un padre o madre con su hijo, aun sin hacer mención a la situación concreta.

¿Qué ocurriría si hablásemos de una relación de pareja, o de una relación laboral? Todos nos llevaríamos las manos a la cabeza, porque sería un trato indigno hacia una persona. Porque las personas se merecen ser tratadas con dignidad y respeto. Se merecen que se dirijan a ellas de un modo razonable, con empatía.

¿Por qué en el caso de los niños esta situación -y otras más graves- se ven como normales? ¿los niños no son personas?

Incluso vemos cómo se justifican social y abiertamente situaciones de maltrato con todas las letras como el “cachete a tiempo”. Invito a que de nuevo se cambien los roles por los de marido y mujer. Que horrible parece entonces ese cachete. Sin duda es maltrato, y es mal visto. Y que normal, e incluso elogiable, se ve cuando el receptor del cachete es un niño.

Desde la perspectiva psicológica, este punto de vista en el que el niño es un ser inferior que debe acatar lo que los adultos dictan sin mediación alguna de la lógica, responde a varios aspectos:

-Transmisión intergeneracional:

El trato que recibimos por parte de nuestros padres, su estilo de crianza, aflora inconscientemente en la crianza de nuestros hijos. En muchos casos no se pone freno porque no se desea hacerlo, al parecernos apropiado, en otros casos en los que se es contrario a esas prácticas, surge en los momentos de estrés. Madres y padres que crían de otro modo a sus hijos, se sorprenden cuando en uno de esos momentos afloran las ganas de gritar o incluso agredir a su hijo. En algunos casos no se controla. Por ello es importante la TERAPIA, que por desgracia está vista como una lacra social y debería ser todo lo contrario, un acto responsable y valiente como padres decididos a que sus fantasmas no interfieran en la crianza de sus hijos. Y es importante la terapia desde antes de la concepción, para estar preparado, aunque si no se ha hecho, nunca es tarde para comenzar.

-Deseabilidad social:

Traducido, miedo al “que dirán” y ganas de aceptación como “buenos padres que mantienen las normas”. Esto está más desarrollado en nuestra entrada anterior.

-Creencia de que el niño sólo se educa mediante el autoritarismo:

En la linea psicoanalista del niño como un ser perverso que necesita que le pongan en su lugar en la jerarquía familiar y social y que aprende mediante la frustración, muchos padres realmente creen que los niños necesitan que les pongan en su lugar. Algunos de ellos por ser lo “normal” -entendido por lo socialmente extendido-, otros porque realmente creen que es lo mejor y otros muchos por autojustificación inconsciente, como de nuevo veíamos en la entrada anterior.

La ignorancia sobre las fases evolutivas del niño, sus verdaderas necesidades respecto a límites (a límites realmente necesarios, no a límites absurdos impuestos para comodidad de los padres) y la incomprensible necesidad vigente de criar autómatas que no nos lleven la contraria en vez de futuras personas con criterio propio, inpiduos, sigue llenando las consultas de los psicólogos de pacientes que en su infancia fueron ignorados, maltratados física o psicológicamente, a los que dejaron llorar, a los que en definitiva no trataron como PERSONAS.

Las personas aprenden mediante la AUTORREGULACIÓN, no mediante la imposición. Pero si frustramos cualquier intento del niño por aprender por si mismo, por ser un individuo, tendremos en bandeja un adulto con problemas emocionales, incapaz de desenvolverse en el mundo, sin resiliencia.

Aunque tampoco tenemos que irnos tan lejos. Simplemente echemos un vistazo a los niños embutidos en fármacos que hoy en día pululan por las escuelas. Niños que presentan trastornos del apego, trastornos emocionales que podrían solucionarse con una crianza digna y respetuosa desde el principio, y si no ha sido así, desde luego investigando sobre la causa del problema, no tapando el síntoma con pastillas.

-Proyección en el niño de nuestra frustración:

En su mayoría inconscientemente. Tanto frustraciones acarreadas desde la infancia, en la que se fue reprimido y se ve la oportunidad inconsciente de pasar al otro rol, al de opresor, al rol de poder, como frustraciones en nuestra vida cotidiana que se pasan a pagar con el más débil.

Y es que eso es el niño. Una persona que nos ama, que necesita ser acompañado en su aprendizaje. Y en este mundo de lobos, esto se ve como debilidad. Y la debilidad es contestada con represión y ataque, lo raro es que sea contestada con empatía.

Hoy en día incluso hay programas de televisión o libros en la onda conductista y autoritaria. Parten de un total desconocimiento de lo que un niño comprende o “pretende”. Pero eso a la audiencia le da igual, sólo desean morbo televisivo por un lado y por otro lado dar justificación a su falta de implicación. Porque es más fácil castigar que esforzarse en la crianza comprendiendo, acompañando y adaptándonos al niño en vez de él a nosotros. El problema es que el comportamiento del niño nos da pistas sobre qué le puede estar pasando (normalmente que sus padres no comprenden nada y no le han brindado una crianza adecuada, lo cual trae sus frutos), no es algo a tapar. Hay que profundizar en la causa, no eliminar el síntoma. Con los castigos y el autoritarismo el problema crecerá y crecerá dentro del niño, saliendo agravado en un futuro lejano o cercano.

En concreto me viene a la memoria un vergonzoso capítulo de Supernanny (como suelen ser siempre, por otra parte) en el que una niña lloraba, gritaba e incluso arañaba la puerta histérica cuando su madre iba al baño y cerraba la puerta. La niña presentaba apego inseguro ambivalente propiciado por una madre que por un lado le demostraba amor y por el otro le gritaba y rechazaba.

Obviamente, este era el problema de base a tratar, la causa era el comportamiento de la madre. Pero ¿qué creeis que hizo Supernanny? pensemos en el ritmo televisivo, en lo que los espectadores desean escuchar para seguir autojustificandose respecto al modo de tratar a sus hijos, en lo que se ve como “normal” y en el enfoque conductista.

Pues efectivamente, la “solución” se enfocó en que la madre necesitaba intimidad para ir al baño sola (por otro lado, ¿ocurre algo si se va al baño y aparece uno de tus hijos? ¿estalla el universo? de nuevo un límite exclusivamente encaminado a la comodidad adulta sin ningún valor educativo) y que era la niña pequeña la que debía comprender esto. ¿Estamos locos?

Hace unos días veíamos el remake americano de la película “Das Experiment” (altamente recomendables ambas) sobre el experimento de lacárcel de Standford. Mientras la veía recordaba también el experimento de Milgram y en conjunto no podía evitar ver reflejado el enfoque autoritario en la crianza. Y pensaba en cómo estos experimentos psicológicos en los que quedan patentes las consecuencias del autoritarismo, de la anulación del inpiduo, del no tratar como personas…habían escandalizado al mundo. Cuando la mayoría tiene el experimento en el salón de su casa, con sus hijos, con sus roles de poder y represión, con su anulación de las personas que más les aman y a las que más aman (o eso quiero creer).

Tengo la esperanza de que poco a poco esto cambiará. Y con esto, cual fichas de dominó, cambiaran poco a poco muchas cosas más en este mundo enfermo. Tenemos la llave de este cambio, no la tiremos al pozo de la comodidad y del qué dirán. Por nuestros hijos. Por el mundo.

Laura Perales Bermejo
Mamá y Psicóloga infantil. Orientación reichiana, humanista, teoría del apego.
Colegiada M-26747

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Los peligros de la crianza autoritaria por Laura Perales Bermejo está bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 Unported License .