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El éxito en la crianza

Cuánto nos preocupa tener éxito en la crianza de nuestros hijos…¿estaré haciendo lo mejor para él? ¿esto o aquello repercutirá en su futuro? ¿será feliz? Infinidad de preguntas se nos pasan por la cabeza cada día.

Por desgracia tendemos a ser muy duros con nosotros mismos y las respuestas a estas preguntas pasan a estar condicionadas por una variable que no debería influir para nada en ellas: ¿Qué piensan los demás o qué es aceptable socialmente en el comportamiento de un niño?.

Hay que desterrar esa variable. Se que es difícil porque la incluimos sin darnos cuenta (otros padres por desgracia sólo piensan en eso y además conscientemente, pero no hablo de ese tipo de padres). Nos han enseñado a ello.

Tener éxito en la crianza no es que no llore o no tenga pataletas, es que cuando se sienta mal, cuando tenga miedo o rabia, sepa que estaremos ahí. Que exprese su rabia, su miedo o se enfade sin que nadie le diga que no se enfade, o que “eso no es nada”, sin que nadie quite valor a sus emociones (mucho menos sus padres). Al contrario, que sus padres le ayuden a verbalizar sus emociones, expresando las propias y las que siente su hijo, ayudándole a identificarlas y gestionarlas. Diciéndole que estaremos siempre ahí, abrazándole si quiere y si no estando presentes. Y que rabie si es lo que siente, aunque no le guste a la suegra y le diga que es muy malo.

Cuando mi hijo deja que le abrace cuando le digo que se que está enfadado por algo y se calma porque ve que le entiendo y veo en su cara de comprensión que él mismo pone nombre e identifica lo que le pasa, se que todo va bien.

Tener éxito en la crianza no es hacer que el niño duerma del tirón a los 2 días de nacer (ni a los 2 años). Manipular el lenguaje no significa decir la verdad (porque lo que se dice realmente es que los padres quieren dormir del tirón, no que el niño vaya a adoptar un patrón de sueño adecuado a su edad). De hecho aplicar métodos dañinos para conseguir esto es precisamente todo lo contrario a tener éxito en la crianza. Un bebe-niño lo normal es que se despierte de noche, como podemos ver en el enlace anterior. Aplicar métodos de este tipo le daña gravemente.

“Ah, pero es que me dice todo el mundo que es estupendo, que es bueno para el bebé y que sus hijos duermen como benditos 12 horas del tirón”.

Por partes:

“Todo el mundo” tiende a contar lo que le conviene (y a tergiversarlo), y si mirásemos por un agujerito lo que pasa en casa de “todo el mundo”, veríamos que sus hijos se acuestan a las tantas, se despiertan por la noche y hacen todo lo que se supone que jamás hacen.

“Todo el mundo” no sabe sobre procesos y desarrollo cerebral de bebés y niños y las opiniones no son ni mucho menos lo mismo que la ciencia.

“Todo el mundo” tiende a justificar lo que no es correcto maquillandolo de lo bien que les ha ido y además exageradamente a causa de la disonancia cognitiva.

Cuando mi hijo por la noche se agita, sin llegar a abrir los ojos me toca la cara con su manita para saber que estoy con él y sonríe plácidamente para seguir durmiendo, se que todo va bien. Aunque los opinólogos pongan el grito en el cielo.

Tener éxito en la crianza no es que un niño de menos de 3-4 años comparta sus juguetes. Sencillamente porque no lo comprenden, su cerebro en formación aun no está preparado para ello. Tampoco comprenden que “mama vuelve en un ratito”, o que “ahora te hago caso que estoy hablando con Pepita”, porque no entienden más que el aquí y ahora. Ni entienden que hay que recoger los juguetes. El cerebro adulto si está formado y preparado para entender que esto es así, pero parece que “todo el mundo” tiene un cerebro testarudo y demasiadas ganas de aparentar pasando por encima de los niños.

Cuando mi hijo se enfada si se me escapa un “un momento hijo, que ahora no puedo” o si le quitan algo, se que todo va bien.

Tener éxito en la crianza no es que un niño se mantenga quietecito y sin molestar cuando los adultos están ocupados con “cosas serias”. Un niño es un niño, no un objeto decorativo.

Cuando mi hijo corre, explora y cotillea todo en una visita social, se que todo va bien, por mucho que “todo el mundo” se asombre cuando yo estoy más con él que con los visitados.

soy pequeño

Tener éxito en la crianza no es decirle a un niño que haga algo y que lo haga sin rechistar. Que tristemente valorado está este punto, y cuanto se exhibe en público, aunque sea mediante gritos, amenazas, castigos o incluso violencia física. Esto sorprendentemente es distintivo social de ser un buen padre. Enseñar a tu hijo que debe acatar ordenes aunque no las entienda, que debe doblegarse ante el más fuerte. Después se le exigirá que hable con sus padres con los que no se comunica cuando es adolescente, o que tome decisiones independientes, o que sea una persona que no se deje amilanar. Pero su cerebro ya tiene sus “caminos neuronales” bien marcados para todo lo contrario.

Cuando mi hijo se rebela contra lo que no comprende, cuando me dice que no…entonces se que todo va bien.

Tener éxito en la crianza no es tener un niño correcto, cariñoso y de paso guapísimo. Es tener un hijo que sea ÉL MISMO sin que nadie pretenda engrisecerle. Que haga lo que le gusta hacer y desarrolle sus capacidades, sus habilidades individuales. No quiero que mi hijo sea abogado o arquitecto. No quiero que le caiga bien a todo el mundo. Quiero que sea UNAI. Poco a poco crece, me da el privilegio de ir viendo como surge su yo, y se que todo irá bien.

Tener éxito en la crianza es precisamente eso. No es tener éxito en quedar bien con los demás ni en lo que se espera de tu hijo. Es tener clara la responsabilidad de criar y acompañar a un niño independientemente del murmullo incesante de los opinólogos. Es que el que tenga éxito en la crianza sea tu hijo logrando ser el mismo, no que tu tengas éxito en la crianza cara a los demás. Porque si no es así ¿para quién tenemos expectativas?

Perdamos el miedo a la crítica y las ganas de agradar a los demás. Hay una persona que nos necesita incondicionalmente, y su mundo se resquebraja cuando delante de otros adultos actuamos así.

El objetivo no es que los niños dejen de actuar como tales, es que tengan el apoyo y el acompañamiento correcto. No dudéis, no tengáis miedo, lo estáis haciendo bien aunque vuestro hijo tenga pataletas, aunque no se coma dos platos completos en una comida, aunque tenga todo desordenado y tire las cosas por los aires, aunque se despierte por la noche, aunque se enfade con otros niños o con vosotros…Le estáis dejando ser un niño, le estáis permitiendo que madure y aprenda naturalmente, adecuadamente a su ritmo biológico y psicológico. Aunque no le guste a la vecina.

Unai, te adoro. Eres único. Gracias por compartir conmigo este camino y por enseñarme más que cualquier asignatura o libro.

Laura Perales Bermejo
Mamá y Psicóloga infantil. Orientación reichiana, humanista, teoría del apego.
Colegiada M-26747

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