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Autorregulación no significa criar sin límites. Permitir la autorregulación es vida, es permitir estar en contacto con las propias necesidades y más adelante ser capaz de ver las de los demás. Es respetar lo natural. Somos nosotros los que enseñamos a los niños a manipular, la sociedad, la cultura. Un niño respetado y que ve que sus padres respetan, no necesita que nadie le enseñe a respetar. Velamos por su seguridad y su salud, proporcionandoles un marco de contención desde la presencia. Sin dejadez ni autoritarismo.

La base de casi todos los problemas planteados por los padres está en el choque de la vida, del instinto, con lo que nos dicta la sociedad. Una sociedad enferma. Un niño lleno de vida debe ser comprendido y acompañado, no frustrado para adaptarse a ella y pasar a estar enfermo también.

Cuando se comprende esto la vida en las familias cambia, se abandonan las luchas de poder inexistentes, el malestar de todos. Se abordan las situaciones sabiendo qué comprende o pretende un niño en esa edad, solucionándolas cuando es necesario hacerlo con las herramientas adecuadas.

Si deseas entender el mundo de tu hijo, disponer de herramientas para saber qué le pasa, proporcionarle una respuesta adecuada, permitir al niño crecer en la libertad pero no en el libertinaje…puedo ayudaros.

 

¿Por qué Crianza Autorregulada?

Podría llamarlo Crianza con Apego porque así es conocida comúnmente, pero sería parcial e incorrecto.

Todo el mundo cría con apego, ya sea seguro o inseguro con sus subcategorías correspondientes. Por ello llamar a esto Crianza Con Apego me parece incorrecto. Crían con apego (pero inseguro) hasta los padres que no establecen contacto alguno con sus hijos.

El sentido de “criar con apego” es precisamente proporcionar esa dependencia necesaria (y sana) en un principio para que luego exista una independencia real, para lo cual también debemos permitírsela (no imponersela). Con lo cual el concepto de criar con apego, que no es lo mismo que criar con amor pese a que en un apego seguro esto estaría implícito, quedaría obsoleto al crecer el niño.

Además es parcial porque en este concepto tal y como es conocido entran muchas más vertientes, la Teoría del Apego es sólo una parte de ello. De hecho el padre casi desconocido y pilar fundamental de esta filosofía de crianza es el psiquiatra Wilhelm Reich, que ya hablaba a principios del siglo XX del principio de autorregulación (junto con A.S. Neill), del aprendizaje por medio del placer, de la importancia del trato a la infancia, del parto natural, de no frustrar ni reprimir las emociones infantiles, etc. Reich quiso cambiar el mundo de la única manera posible, desde la infancia y el trato que recibe. Por ello fue perseguido, rechazado, encarcelado y finalmente murió misteriosamente en la cárcel poco antes de cumplir condena.

Elsworth Baker, que siguió la estela de Reich, decía: “Es más fácil criar un niño reprimido que uno completamente sano que afirme su independencia y exija sus derechos”. Habría que añadir que obtener desde esa infancia el mismo tipo de adultos también es más fácil para quienes manejan el sistema. No hay más que ver en lo que la sociedad se va convirtiendo: personas sumisas, reprimidas y oprimidas que viven según lo que se les dicta, incapaces de levantarse ante los abusos (como mucho con una falsa ilusión de libertad protestando en las redes sociales), con miedo a decidir, sin contacto con ellos mismos y por supuesto tampoco con los demás. Violencia, depresión, ansiedad, soledad…

La autorregulación es utópica en una sociedad enferma, pero debemos intentar aproximarnos todo lo posible para que generación tras generación se vaya produciendo el cambio. Es desde la infancia y la prevención desde donde se cambia el mundo. Nuestros hijos tienen derecho a vivir su vida, no a sobrevivirla negándoles su propio yo y plagando su infancia con nuestros fantasmas personales. Los padres, educadores y profesionales de la salud tenemos una obligación moral con nuestros hijos y con la sociedad.